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Un año,
Cuatro estaciones,
Doce meses,
Días de paseo recorriéndote,
Miradas cromáticas,
Mordiscos visuales a tus frutos,
Prudencia al rozar venenos,
Impregnada de tus aromas.
Autora “carnívora” devoro las plantas curativas de los chamanes;
embriagada,
realizo viajes continentales en una lectura histórica de
recolecciones.
Deteniéndome en tus esencias.
Y en el estudio, brotan verdes y marrones, ocres y amarillos,
envolviéndome en
una atmósfera vegetal sin aromas.
Estructuras fractales en raíces y ramas.
Caos y orden de mi propia naturaleza.
Tintes que sugieren el crujir de las hojas en otoño, la quietud
del invierno, la luz
del primer brote o la caída de los frutos de un manjar.
Leer el botánico es un deleite personal, agudizando los sentidos
para captar
múltiples sensaciones, o tratando de eludirlos para simplemente
dejarme llevar
por sus rincones.
Encantada al coincidir en esta estación de mi vida... te escucho y
en mi lenguaje
te interpreto.
Hoy te pinto.
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